Software Libre, muchos beneficios pero poco uso

GNU/Linux

El pasado 3 de abril se celebró en Granada, al igual que en muchos otros puntos del planeta, la fiesta de celebración del lanzamiento de Gnome 3, la tercera versión ya de este conocido gestor de ventanas para GNU/Linux.

Durante la mañana, además de darnos a conocer las bondades de la nueva versión y de hacer un intento de instalación masiva entre los asistentes, algunos llevábamos netbooks y habían pocas memorias usb y a otros no les funcionaba ni el lector de dvd ni los usb (esas cosas pueden pasar), pudimos asistir a una más que interesante mesa redonda con el título de “Pasado, presente y futuro del Software Libre en Andalucía” y es de este último acontecimiento del que me voy a servir para hablaros de lo que para mi es el presente y el futuro, quizá pueda hablar algo del pasado aunque sobre esto no estoy muy puesto, del Software Libre no ya en Andalucía si no en general.

Y es que durante la charla pudimos escuchar auténticas barbaridades de las administraciones públicas, en este caso no hablaban de la Junta de Andalucía, y de los problemas que encuentran las empresas que crean software libre así como los usuarios que son los principales destinatarios de estas aplicaciones. Es increíble que a estas alturas aún la administración pública, máximo exponente de la gestión informatizada, siga trabajando con software privativo, y por tanto beneficiando sólo a unas pocas empresas, muchas veces gigantes tecnológicos como Microsoft u Oracle por poner un par de ejemplos, en lugar de centrarse en invertir en grupos de trabajo capaces de diseñar los diferentes programas, aplicaciones, bases de datos, etc. que sean necesarios para el correcto funcionamiento de sus servicios. A estas alturas ya no podemos poner como excusa la poca implantación del software libre ni lo complicado que resulta; pongamos como ejemplo una suite ofimática privativa como Microsoft Office y una gratuita como LibreOffice u OpenOffice, ¿no pueden los funcionarios del Estado, y de las diversas comunidades autónomas, organismos públicos, sociedades estatales, ayuntamientos…; trabajar con aplicaciones libres, y además gratuitas, en sus desempeños diarios? ¿Cuánto dinero se ahorraría el erario público si en vez de pagar miles de licencias se contrataran a informáticos y diseñadores capaces de gestionar las aplicaciones y adaptarlas a las necesidades de cada uno?

Parece que las grandes empresas de software, a fuerza de rebajar precios o, en algunos casos, presionar a las administraciones, han acabado creando, de facto, un grupo casi inamovible, una oligarquía que encierra a los usuarios de las administraciones en el mundo del software de pago. Sí, hay alternativas gratuitas, pero si cualquier ciudadano toma como ejemplo el ordenador de un amigo, o conocido, que trabaja en el ayuntamiento de su pueblo, en algún departamento de alguna consejería de su comunidad autónoma; salvo honrosas excepciones, se encontrará con todo un compendio de software que en nada favorece el ahorro de costos, la libertad, muy importante, de gestión (tu pagas por un software y dependes de la empresa que te lo ha vendido para su actualización, por ejemplo), además, ese funcionario recomendará a todo el mundo el Windows, el MS Office y todo aquello que tiene instalado porque es lo que conoce y lo que una empresa pública, que todos pagamos, le ha instalado.

A estas alturas, los gobiernos, que han empezado a darse cuenta de los riesgos que internet conlleva, los ciberataques constituyen un gran riesgo, deberían plantearse invertir en plataformas de software propio, creado a partir del ya existente en el universo libre y, de esta forma, depender sólo de si mismos, de sus empleados. De esta forma se pueden crear aplicaciones más seguras, lejos de las posibles obligaciones y problemas que puede dar el software de pago que muchas veces gestiona los servicios desde servidores alojados fuera del territorio nacional, y además serviría para crear puestos de trabajo en un sector tan importante como el de la informática y el diseño de aplicaciones donde tantos buenos profesionales acaban optando por buscar fuera ese trabajo que aquí no encuentran.

En definitiva, y para acabar de hablar del sector público, las administraciones deberían plantearse en invertir y migrar a nuevas plataformas libres y gestionadas por ellas mismas, sin dependencia externa y apostando por profesionales y empresas de su país. Esto no es un discurso xenófobo, ni mucho menos, es solo el apostar por empleados y empresas que gestionan dentro de un mismo país las necesidades de una administración pública que debería preocuparse por la seguridad de todos los datos que contienen sus redes y a mí tanto me da si los empleados contratados son de un lugar u otro, solo creo en la necesidad de salvaguardar la información dentro de las fronteras de cada país y apostar por aplicaciones libres para la gestión de empresas que podrían ahorrar mucho dinero si olvidaran las cuantiosas licencias que deben pagar por servicios que ellas mismas podrían desarrollar.

Y si hablamos de las empresas públicas, no debemos olvidar las privadas, puesto que, de adoptar una gestión basada en el Software Libre éstas también podrían tener ahorros considerables en sus cuentas. ¿Por qué no instalar alguna distribución GNU/Linux en sus ordenadores y emplear software libre para su gestión?

Ya hay muchos programas de gestión de empresas que son libres, gratuitos y fácilmente instalables, pero aún en el caso de que no existiera la aplicación que se necesita esta se puede pedir a alguna de las múltiples empresas que desarrollan software libre y que seguro que por mucho menos de lo que cuestan algunas licencias de programas comerciales actuales podrían crear el programa que se adapte a las necesidades de la pequeña, mediana o gran empresa.

Pero claro, la mayoría de empresas son PYMES y sus trabajadores ya tienen suficiente con sacar adelante su trabajo como para ponerse a pensar en los ordenadores que deben adquirir, si hay que ahorrar muchos apuestan por el Software Pirata que es más conocido y además barato. ¿Por qué no crear una campaña, auspiciada por el Gobierno, para dar a conocer las virtudes, y algún defecto, del Software Libre y que las empresas, una vez dispuestas a comprar sus equipos, puedan elegir sabiendo mejor lo que hacen? Ya, probablemente eso choque con los intereses de más de una gran empresa que podría ver reducidos sus ingresos a costa del aprendizaje de otros.

Y es que no hay que olvidar que justamente es ese desconocimiento hacia las alternativas existentes el que me lleva a hablar del grupo más importante de usuarios de la informática, todos aquellos y aquellas que tenemos un ordenador en nuestra casa.

Probablemente el 95% de los usuarios de ordenadores no necesiten en su vida más que lo que les ofrece, de partida, la mayoría de distribuciones GNU/Linux existentes, puesto que sus necesidades se centrarán en navegar por internet, ver películas, escuchar música y, de vez en cuando, crear algún documento ofimático o retocar alguna fotografía. Y todo esto lo pueden hacer cómodamente desde Ubuntu, OpenSuse, Linux Mint, Fedora, Guadalinex (que además está financiado por la Junta de Andalucía), y algunas otras sin necesidad de gastarse cientos de euros o, en el mejor de los casos, acabar pirateando los programas necesarios.

Ahora algunos podrán estar pensando en que uno de los problemas reside en la cantidad de distribuciones que existen actualmente. Sí, es cierto, existen muchas distribuciones diferentes, pero eso no implica que sea un problema que debamos trasladar al comprador, puesto que si en la tienda se le configura todo lo necesario y se le enseña a usar los componentes más habituales y los métodos de actualización, en nada tendrá que preocuparse éste de la existencia de una o cien distros equivalentes. Ya puestos, centrémonos en aquellas más estables o que hayan demostrado una sencillez de uso más clara, instalemos por ejemplo aquellos que he comentado anteriormente, sin prejuicio de otros que puedan existir y que se adapten también a las necesidades de cada uno o incluso a las preferencia de las tiendas de informática que, en definitiva sería en mayor medida las que se encargaría de su instalación configuración.

En resumen, en la actualidad, y en el futuro, los programas libres son cada vez más amigables con el usuario y ofrecen las mismas, o mayores, ventajas que el software privativo. ¿Por qué no apostar decididamente por un modelo más barato, muchas veces más seguro y que puede crear un entramado de negocio también muy valioso en estos tiempos de crisis? ¿Por qué no dar a conocer de una forma más eficaz lo que es el Software Libre y las ventajas que para todos conlleva?

Imagen GNU/Linux | By Aurelio A. Heckert <aurium@gmail.com>,
lewing@isc.tamu.edu (using The GIMP), Duduf (Own work)
[FAL, GFDL (www.gnu.org/copyleft/fdl.html) or CC-BY-SA-3.0
(www.creativecommons.org/licenses/by-sa/3.0/)], via Wikimedia Commons
Presentación diapositivas | Gnome 3 Launch Party de Granada

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